Lo que debía ser una celebración nacional terminó convertido en una tormenta política y mediática.
El viernes pasado, la mexicana Fátima Bosch ganó Miss Universo 2025 en Tailandia. Pero casi de inmediato, su triunfo se vio envuelto en acusaciones, teorías, renuncias y cuestionamientos que hicieron del certamen un tema de discusión pública en México.
La renuncia del juez que detona el escándalo
La controversia comenzó cuando el pianista franco-libanés Omar Harfouch, integrante del jurado internacional, anunció su renuncia antes de la final. Afirmó que el proceso no fue transparente y que hubo una “votación secreta” en la que el jurado no participó.
Luego, en redes sociales, hizo acusaciones aún más graves:
- Dijo que Miss México era “una falsa ganadora”.
- Aseguró que desde un día antes él ya sabía que ella ganaría.
- Afirmó que Raúl Rocha Cantú, dueño de la organización Miss Universo, le pidió votar por Bosch porque “sería bueno para su negocio”.
- Prometió que revelará “todas las pruebas” en un documental de HBO… hasta mayo de 2026.
Hasta ahora, no ha presentado evidencia pública que sustente sus señalamientos.
La politización del caso en México
El episodio tomó un giro inesperado cuando, tras la coronación, Pemex publicó una felicitación oficial:
“La familia petrolera felicita a Fátima Bosch Fernández, hija de nuestro compañero Bernardo Bosch Hernández”.
Ese mensaje detonó una ola de especulación política porque:
1. Su padre es directivo técnico de Pemex
Bernardo Bosch es ingeniero industrial.
Trabaja en la petrolera estatal desde los años 90.
Actualmente es subdirector de Seguridad, Salud y Gestión Ambiental, un cargo técnico, no político.
2. El presidente de Miss Universo tiene contratos con Pemex
Se difundió que una empresa vinculada a Rocha Cantú obtuvo en 2023 un contrato por 745.6 millones de pesosmediante licitación.
Aquí es crucial lo que se sabe:
- La licitación fue pública y realizada por otra área de Pemex.
- El funcionario no participó en el proceso.
- No hay pruebas de intervención externa.
Pero la coincidencia alimentó la narrativa de conflicto de interés.
3. Su tía es funcionaria federal
La ganadora es sobrina de Mónica Fernández, directora del INDEP y exlegisladora de Morena.
Eso bastó para que algunos actores políticos vincularan el triunfo con el gobierno.
De redes sociales a la mañanera
En cuestión de horas, ciertas cuentas y algunos medios comenzaron a sugerir —sin pruebas— que:
- el gobierno había “comprado” la corona,
- se trataba de una “cortina de humo”,
- o era propaganda para la Cuarta Transformación.
La teoría se amplificó pese a que ni Miss Universo ni Pemex han mostrado señales de irregularidad.
Frente a la creciente polémica, Claudia Sheinbaum respondió en conferencia:
“Es ridículo pensar que el gobierno puede influir en un certamen como Miss Universo”.
Un concurso atrapado en la polarización
El caso revela algo más profundo que la polémica misma:
- En un país altamente polarizado, cualquier hecho viral —incluso un concurso internacional de belleza— puede convertirse en batalla política.
- Los vacíos de información oficial de Miss Universo dejaron espacio para teorías no verificadas.
- Y las coincidencias administrativas (un contrato, una felicitación institucional, un cargo público) dieron combustible al debate.
¿Qué se sabe realmente hasta ahora?
- No existe evidencia de fraude o intervención gubernamental.
- Las acusaciones del juez se basan en declaraciones sin sustento público.
- La relación entre Pemex y una empresa de Rocha Cantú no implica ilegalidad.
- La ganadora es funcionaria familiar de personas en el sector público, pero eso no prueba injerencia en el certamen.
- Miss Universo no ha emitido un informe detallado de su proceso de votación, lo que alimenta la especulación.
Un triunfo empañado por el clima político
El triunfo de Fátima Bosch pudo ser un momento de celebración.
Pero terminó convertido en un símbolo de algo más grande:
cómo la polarización mexicana convierte cualquier evento en un campo de batalla narrativa.
La conversación sigue abierta.
Y, como suele ocurrir, la polémica ha terminado opacando a la persona que debería estar en el centro: la ganadora.

