El Frente Unidos por la Hospitalidad (FUH) afirmó que la reciente propuesta de un nuevo derecho para turistas extranjeros en Quintana Roo, así como el operativo de Profeco en Tulum por prácticas abusivas en hoteles, han reactivado un debate urgente a nivel nacional: la necesidad de construir reglas claras, modernas y homogéneas para todas las modalidades de hospedaje en México.
La propuesta en Quintana Roo —que plantea un nuevo cobro para turistas extranjeros calculado a partir de la tarifa hotelera y que incluso podría aplicarse en restaurantes, clubes de playa, tours, transporte y arrendadoras— generó preocupación en el sector turístico ante el riesgo de confusión para los visitantes. El FUH señaló que esta coyuntura evidencia la urgencia de revisar de manera integral cómo se estructuran y comunican los derechos turísticos, evitando que medidas diseñadas bajo la lógica hotelera terminen afectando a toda la cadena de servicios.
El Frente Unidos por la Hospitalidad, integrado por la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas (AMVITUR), Todos Somos Anfitriones (TSA) y la Asociación de Administradores Profesionales de Rentas Vacacionales (APAR), subrayó que, si bien los hechos ocurrieron en Quintana Roo, la discusión de fondo también está en otras ciudades, donde conviven turismo, vivienda y actividad económica en un mismo territorio y donde se requiere un marco regulatorio actualizado, balanceado y acorde al turismo contemporáneo.
CDMX: el epicentro de la regulación pendiente
El FUH enfatizó que la Ciudad de México es el caso más evidente de la necesidad de un marco moderno. A diferencia de los destinos de playa, la capital tiene un ecosistema de hospitalidad diverso, comunitario, laboral y altamente dependiente del turismo nacional, con mecanismos de recaudación que ya operan de forma formal y transparente.
Las Estancias Turísticas Eventuales (ETEs) en la CDMX aportan directamente el Impuesto Sobre Hospedaje (ISH) mediante una tasa del 5% retenida automáticamente, superior al 3.5% del sector hotelero, además de generar una economía secundaria que sostiene comercios, servicios y empleos en miles de barrios de la ciudad.
Para el FUH, estos elementos muestran que la CDMX tiene las condiciones y la evidencia para avanzar hacia una regulación que reconozca la diversidad de prestadores y fortalezca la hospitalidad como motor económico y comunitario.
Una regulación para el turismo actual
En este contexto, el Frente destacó que México requiere un marco normativo que:
- Distinga entre modelos de hospedaje y no aplique reglas diseñadas solo para hoteles.
- Dé certidumbre a visitantes y prestadores mediante procesos claros y simples.
- Reconozca la hospitalidad comunitaria y el papel de miles de microemprendimientos.
- Impulse la formalización con criterios proporcionados y aplicables.
“Los hechos en Quintana Roo son un recordatorio de por qué México necesita reglas claras. Se requiere una regulación que distinga entre modelos de hospedaje, dé certidumbre a visitantes y prestadores y ofrezca un marco moderno que no copie esquemas pensados solo para los hoteles. Una regulación que reconozca la hospitalidad, el servicio y todas las profesiones que rodean al alojamiento, tanto tradicionales como no tradicionales, y que refleje la diversidad real del turismo actual.” afirmó el Frente.
Finalmente, el FUH reiteró su disposición a trabajar con gobiernos estatales, congresos locales y autoridades federales para construir una regulación moderna que refleje la realidad del turismo contemporáneo y fortalezca la competitividad del país.
“México tiene la oportunidad de diseñar una regulación que respete la diversidad del hospedaje y beneficie tanto a las comunidades como a los visitantes. La Ciudad de México puede y debe encabezar este proceso. Podemos ser pioneros a nivel mundial.”

