Si alguna vez pediste un Uber en el aeropuerto, sabes cómo era el ritual:
    saludar como si fuera tu primo, tu pareja o tu amigo de toda la vida para que la Guardia Nacional no sospechara.

    Durante años, los viajes por apps —como Uber, Didi o Cabify— tenían prohibido recoger o dejar pasajeros en aeropuertos de México.
    La restricción surgió para proteger a los taxistas de sitio y de calle, que exigían mantener la exclusividad dentro de las terminales.
    Y también, hay que decirlo, para mantener una tarifa que pocas veces resultaba justa para los pasajeros.

    Un amparo que cambia las reglas

    Esta semana, una jueza decimotercera de Distrito en Materia Administrativa concedió una suspensión a Uber para evitar que la Guardia Nacional detenga a los conductores que recojan o dejen usuarios en aeropuertos del país.

    La medida aplica a todos los viajes generados en la plataforma, en cualquier aeropuerto de México.
    En otras palabras, sí: Uber ya puede operar en aeropuertos sin que los conductores sean sancionados.

    La suspensión permanecerá vigente mientras se resuelve el amparo de fondo, por lo que la autorización es temporal, aunque con efectos inmediatos.

    Uber celebró la decisión y pidió al Congreso legislar sobre el tema, con el argumento de que permitir la operación de plataformas digitales mejorará el ecosistema turístico nacional e internacional.

    ¿Qué significa en la práctica?

    Legalmente, las apps de transporte ya pueden operar en los aeropuertos del país.
    Pero en la práctica, todavía hay dudas.
    Cada terminal tiene acuerdos y concesiones distintas, y los grupos de taxistas tradicionales —especialmente en destinos turísticos como Cancún, Los Cabos o Guadalajara— ya anticiparon su rechazo.

    Así que, aunque el fallo judicial abre la puerta, aún falta ver si las autoridades locales y los aeropuertos lo aplican sin conflicto.

    Una batalla que venía de años

    Desde su llegada a México en 2013, Uber ha enfrentado una década de regulaciones, bloqueos y protestas.
    Los aeropuertos fueron siempre uno de los espacios más vigilados, y los operativos de la Guardia Nacional eran frecuentes:
    autos detenidos, multas y hasta amenazas de decomiso.

    La suspensión judicial cambia ese escenario —al menos por ahora— y marca un precedente importante en la disputa por la libre competencia en el transporte.

    ¿Y ahora qué?

    La resolución final del amparo todavía no se emite, por lo que esta medida podría revertirse.
    Pero si se confirma, Uber y otras plataformas tendrían vía libre para operar legalmente en aeropuertos, lo que implicaría el fin del monopolio de los taxis de sitio.

    Por ahora, la recomendación es clara:
    si pides un Uber en el aeropuerto, ya no tienes que saludar de beso y abrazo para disimular.
    Solo falta ver si los taxistas locales estarán dispuestos a aceptarlo.

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