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02 December, 2021
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JUVENTUDES PSICOACTIVAS Y MOVILIZACIÓN POLÍTICA: LA EXPERIENCIA DEL FESTIVAL APOYE. NO CASTIGUE

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Ilustración 1. Marcha del Museo Casa Memoria Indómita al Parque Lázaro Cárdenas, II Festival Apoye. No Castigue, Ciudad de México, 2019.

El Festival Apoye. No Castigue es una intervención artístico-cultural que busca empoderar a las personas jóvenes y detonar conversaciones sobre el uso de drogas en el espacio público.  Es una propuesta que se encuentra en continúa construcción colectiva. En este espacio facilitado por El Hilo, te contaremos acerca de este proyecto, sus objetivos, los aprendizajes adquiridos y describiremos algunas de las actividades que han sucedido y que están por venir.

Esta intervención se realiza en el marco de la campaña “Apoye. No Castigue”, una acción comunitaria de alcance global para denunciar los daños que ha causado la prohibición y la guerra contra las drogas. Más de 200 ciudades de 90 países participamos en este esfuerzo colectivo anualmente, con el propósito de poner al centro de la conversación la exigencia de una política de drogas basada en los derechos humanos y la salud pública.

 

Las juventudes estamos participando en estas discusiones, denunciando lo que vivimos y organizando acciones de concientización para lograr un cambio de paradigma. Particularmente, porque nuestra situación de vulnerabilidad se agudiza con la violencia sistemática detonada por el contexto de guerra. Ello sumado a otros sistemas de opresión que actúan simultáneamente.

El estigma, la criminalización y la exclusión social son algunos de los obstáculos que enfrentamos. No sólo por nuestros consumos, sino por otros motivos, como el color de piel, el género, y el lugar de residencia, por mencionar algunos. La violencia institucional, la negación de servicios de salud pública, la desinformación en el tema, el internamiento forzado y el rechazo de nuestras comunidades son situaciones que vivimos cotidianamente.

Por otro lado, no existen suficientes iniciativas dedicadas a informar sobre nuestros derechos y mucho menos espacios de formación en torno a este tema, en donde podamos hablar abiertamente y organizarnos para abonar a la transformación social. Los pocos espacios que llegan a existir, institucionales o no, suelen caracterizarse por una mirada adultocentrista, que por lo general nos deja de lado, excluyéndonos.

En vista de lo anterior, desde 2018, en ReverdeSer Colectivo, en colaboración de otras iniciativas, colectivos y organizaciones, como el Instituto RIA, hemos impulsado la apertura de espacios itinerantes que fomentan la participación ciudadana y colaboración de las personas jóvenes, en procesos educativos, de producción artística y movilización política encaminados a incidir en el tema.

En ambas organizaciones, consideramos que las personas jóvenes ocupamos un papel importante en esta transición. La crítica al prohibicionismo y la necesidad de repensar las formas de relacionarnos con las drogas es indispensable para lograrlo. Por tal razón, creemos que los cambios no solo deben ocurrir a nivel política pública, sino en el ámbito cultural y de la mano con las comunidades afectadas.

Una de las actividades que hemos impulsado en los últimos cuatro años y que responde a los objetivos de la campaña, así como a lograr este mayor involucramiento, es el Festival Apoye. No Castigue, una intervención que busca acercar herramientas prácticas desde la perspectiva de reducción de riesgos y daños. En sus cuatro ediciones, este proyecto se ha convertido en punto de activación política.

Desde sus inicios, el Festival ha fungido como un laboratorio de ideas e intercambio de saberes. Es un espacio de creación y de organización entre pares, en donde la educación popular, la producción cultural, la puesta en práctica y la colaboración ha sido clave, con el propósito de diseñar estrategias de movilización creativas e interactivas que permitan alcanzar a nuestras comunidades.

En cada edición hemos adaptado la intervención en respuesta a la coyuntura, condiciones y recursos disponibles en el momento, además de incorporar distintas visiones que han sido definidas por las personas voluntarias que las conformaron. Por lo menos, cuatro generaciones han contribuido a su realización y hemos colaborado con más de 100 activistas, colectivos y organizaciones locales e internacionales.

El Festival pretende hacerle frente al estigma y la exclusión que experimentamos. Necesitamos espacios de participación y herramientas para habilitar nuestras voces. Es por ello, que esta iniciativa permite politizar nuestros consumos, mediante la resignificación de narrativas, estéticas y formas de protesta, colocando la lucha psicoactiva y la resistencia festiva como elementos que se complementan.

En estos cuatro años de actividades, hemos aprendido bastante y esperamos seguir abonando a este cúmulo de conocimientos. El Festival más que una intervención itinerante y un punto de encuentro, es también una herramienta de educación psicoactiva para la formación política. En la actualidad, ambas organizaciones estamos trabajando para seguir consolidando este proyecto.

En esta nueva configuración interna y a partir de la última intervención, nos encontramos desarrollando distintos ejes temáticos que estaremos colocando sobre la mesa en los próximos meses. Queremos que las voces de las personas jóvenes sean escuchadas, mostrar que podemos trabajar en conjunto y que es posible activarnos para contribuir a un cambio de paradigma que apoye, y deje de castigar.

¡Agradecemos la oportunidad que nos da El Hilo para expresarnos! Les invitamos a leer nuestras próximas publicaciones en donde hablaremos de nuestro trabajo, el uso de drogas, la gestión de placeres, el activismo y las juventudes, entre otros temas. ¡Acompáñanos en este nuevo viaje!

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