La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México lanzó una alerta por dos modalidades de robo a casa habitación que se están extendiendo en varias alcaldías: “el falso repartidor” y “la patrona”. Ambas se aprovechan de la rutina cotidiana de los domicilios —pedidos a domicilio, visitas, horarios laborales— para engañar, intimidar y despojar a las víctimas en pocos minutos.

    A continuación explicamos cómo opera cada una, paso a paso, según información confirmada por autoridades y agentes en campo.

    1. El modus operandi del “falso repartidor”

    Esta modalidad se basa en copiar la apariencia y comportamiento de un repartidor legítimo. Los delincuentes usan motocicletas, mochilas térmicas, chalecos de aplicaciones y hasta códigos falsos de entrega.

    Así operan:

    1. Llegan cuando la víctima no espera ningún pedido

    Tocan el timbre y sostienen una actitud aparentemente cordial. La intención es que el residente abra la puerta para “recibir un paquete” o revisar datos.

    2. Aprovechan segundos de vulnerabilidad

    Cuando el residente abre o entreabre la puerta:

    • empujan;
    • amagan con arma de fuego o arma blanca;
    • o someten físicamente a la víctima para entrar con rapidez.

    En algunos casos se acercan dos o tres sujetos: uno toca, los otros esperan fuera para irrumpir.

    3. Si nadie responde, pasan al siguiente nivel

    Cuando nadie abre, interpretan la casa como vacía. Ahí comienza la fase de robo:

    • fuerzan cerraduras,
    • dañan chapas,
    • o ingresan por accesos débiles (patios, ventanas, azoteas).

    En este punto, los delincuentes pueden tardar menos de 3 minutos en sustraer objetos de valor.

    4. Uso previo del “paquete señuelo”

    Algunos grupos tocan días antes para “dejar un paquete” o “corroborar datos”.
    No buscan entrar aún, sino:

    • observar horarios;
    • identificar quién vive ahí (si hay adultos mayores, mujeres solas, trabajadores domésticos);
    • evaluar si hay cámaras o vigilancia.

    Regresan después con más cómplices cuando ya conocen la rutina del hogar.

    2. El robo tipo “La patrona”: engaño psicológico por teléfono

    Esta modalidad no depende de la fuerza física, sino del engaño telefónico dirigido a trabajadores del hogar, adultos mayores o familiares que están solos en la vivienda.

    Así funciona:

    1. Los delincuentes llaman haciéndose pasar por la dueña o “patrona” de la casa

    Usan frases como:

    • “Voy a mandar a alguien por unas cosas.”
    • “Van a pasar por una bolsa que olvidé.”
    • “Te va a llamar fulano, entrégale lo que te pida.”
    • “No cuelgues, es urgente.”

    Imitan tono de voz, muestran familiaridad con nombres o detalles obtenidos previamente.

    2. Mantienen la llamada sin permitir que la víctima corte

    El objetivo es aislarla para que no pueda pedir ayuda, consultar a otra persona o verificar la información.

    Le generan presión emocional con frases como:

    • “No me falles.”
    • “Estoy en un problema.”
    • “Si cuelgas, me perjudicas.”

    3. Ordenan entregar objetos de valor

    Mientras mantienen a la persona ocupada en la llamada, dan instrucciones:

    • juntar joyas;
    • dinero en efectivo;
    • dispositivos electrónicos;
    • documentos importantes.

    Posteriormente indican que alguien pasará en un vehículo por estos objetos.

    4. El vehículo llega y recoge lo robado

    La víctima, aún bajo presión emocional, entrega los objetos sin notar que se trata de delincuentes.

    Según la SSC, estos autos suelen ser:

    • taxis de aplicación clonados,
    • vehículos sin placas,
    • autos con placas robadas.

    5. La víctima solo se da cuenta cuando por fin cuelga

    El engaño se descubre hasta que logran contactar a la verdadera patrona o familiar… cuando ya es demasiado tarde.

    ¿Por qué estas modalidades se están expandiendo?

    La SSC señala que hay factores que las vuelven especialmente efectivas:

    • Aumento de entregas por aplicaciones.
    • Mayor uso de motocicletas en zonas residenciales.
    • Edificios con acceso libre o poco control de paquetería.
    • Familias que pasan largas horas fuera de casa.
    • Trabajadores domésticos sin protocolos de verificación.
    • Grupos delictivos que combinan ambos métodos.

    ¿Qué recomiendan las autoridades?

    • No abrir si no esperas un paquete.
    • Verifica identidad mediante mirillas o cámaras.
    • Solicita número de orden y nombre del remitente.
    • Llama tú mismo al servicio de atención de la plataforma.
    • En caso de llamada sospechosa, cuelga de inmediato.
    • Usa chats vecinales para alertar sobre gente que ronda los edificios.
    • Llama al 911 o al jefe de cuadrante ante cualquier irregularidad.

    La SSC también enfatiza algo clave: hacer notar que estás en casa suele disuadir al falso repartidor, pues aumenta la posibilidad de ser identificado.

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