Con el Mundial de Futbol 2026 cada vez más cerca, los hoteles se han vuelto parte de la conversación constante. Y no es para menos: la Ciudad de México ya empieza a sentir uno de los efectos más visibles del evento, el encarecimiento del hospedaje.
De acuerdo con un análisis del medio estadounidense The Athletic, propiedad de The New York Times, el costo de los hoteles en la capital ha aumentado en promedio 961% para las fechas cercanas a los partidos del Mundial, el incremento más alto entre todas las ciudades sede.
Pero mientras los precios se disparan, hay otro problema mucho más grave e importante que durante años ha pasado casi desapercibido: los hoteles y moteles de la Ciudad de México no son espacios seguros para las mujeres.
Datos oficiales de la Fiscalía capitalina revelan que 15.2% de los feminicidios cometidos en la ciudad ocurrieron en hoteles, moteles u otros espacios privados no domésticos. Además, en estos establecimientos también se han documentado delitos como violación, abuso sexual y trata de personas.
Un caso reciente ilustra la gravedad del problema. En junio de 2025, el cuerpo de Natividad fue encontrado en una habitación del hotel Hipódromo Garage, en la alcaldía Miguel Hidalgo. La mujer ingresó con un hombre que salió del lugar horas después; el crimen fue reportado hasta el día siguiente, cuando el personal del hotel entró a la habitación al no obtener respuesta. Días después, el agresor fue detenido y confesó el asesinato.
Historias como esta no son aisladas. Investigaciones previas, como hotelesfeminicidas.com, ya habían documentado patrones preocupantes: ausencia de protocolos de prevención, registros incompletos de huéspedes, falta de videovigilancia funcional y personal sin capacitación para detectar o reportar casos de violencia.
Ante este contexto, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, presentó un paquete de reformas para modificar la Ley de Establecimientos Mercantiles y la Ley de Turismo de la Ciudad de México, con el objetivo de cerrar estos vacíos.
La iniciativa propone, entre otros puntos:
- Registro obligatorio con identificación oficial de todas las personas huéspedes y visitantes.
- Control estricto de ingresos y salidas, verificando que quienes entren sean quienes salgan.
- Verificación inmediata cuando una habitación no responda al llamado de salida.
- Videovigilancia obligatoria en accesos, áreas comunes y estacionamientos, conectada al C5.
- Seguridad privada capacitada y registrada ante la SSC.
- Clausura permanente del establecimiento si ocurre un feminicidio o violencia sexual, y reconversión del inmueble en refugio en casos de trata.
Mientras la ciudad se prepara para recibir millones de visitantes y capitalizar el Mundial 2026, el debate es inevitable: ¿cómo garantizar que el auge turístico no siga ocurriendo sobre espacios donde la violencia contra las mujeres ha sido sistemáticamente ignorada?
La discusión ya no es solo económica. Es, también, una cuestión de seguridad, responsabilidad y derechos humanos.

