Además del 100% de ocupación previsto, las Estancias Turísticas Eventuales (ETEs) aportarán un 5% de Impuesto Sobre Hospedaje, una tasa mayor que la hotelera, lo que se traducirá en ingresos fiscales extraordinarios durante el evento.
A un año del Mundial 2026, la Ciudad de México se perfila para vivir uno de los momentos de mayor dinamismo turístico de su historia. Hoteles, hostales, alojamientos familiares y Estancias Turísticas Eventuales (ETEs) alcanzarán niveles de ocupación cercanos al 100%, lo que anticipa una derrama económica inédita y un impulso directo para las finanzas públicas capitalinas, estimó el Frente Unidos por la Hospitalidad (FUH).
De acuerdo con el organismo —conformado por la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas (AMVITUR), la Asociación de Administradores Profesionales de Renta Vacacional (APAR) y Todos Somos Anfitriones (TSA)—, la magnitud del evento permitirá que la derrama no solo crezca, sino que también se distribuya territorialmente con mayor equidad, gracias al papel del hospedaje comunitario. En este punto, el Frente subrayó que miles de visitantes llegarán a colonias donde históricamente no existía presencia turística, detonando consumo inmediato en mercados, fondas, pequeños comercios y servicios locales.
“Miles de visitantes se alojarán en colonias donde históricamente no llegaba turismo. Eso activa restaurantes, comercios, mercados y servicios locales. Es uno de los mayores aportes del hospedaje comunitario: llevar ingresos reales a barrios y familias que normalmente quedan fuera del mapa turístico”, explicó el FUH. De este modo, el Frente recordó que las Estancias Turísticas Eventuales no solo redistribuyen la derrama, sino que generan un efecto multiplicador: por cada peso gastado en hospedaje, los visitantes gastan hasta cuatro pesos adicionales en negocios de proximidad, gracias a que más del 90% de los anfitriones recomienda activamente comercios del barrio.
Por otra parte, el Frente destacó que el Mundial también dejará un beneficio fiscal extraordinario para la ciudad. Actualmente, las ETEs aportan un Impuesto Sobre Hospedaje (ISH) del 5%, una tasa superior a la de los hoteles, que contribuyen con 3.5%. Esta diferencia convierte al hospedaje comunitario en un actor clave para la recaudación rumbo al 2026, particularmente con todos los sectores operando a máxima capacidad.
“Con la contribución del 5% que aporta cada reserva en una ETE, la Ciudad de México tiene la oportunidad de convertir el Mundial en crecimiento económico real para sus comunidades”, señaló el Frente al enfatizar que cada noche reservada durante el evento significará ingresos adicionales que podrán destinarse a programas, infraestructura y servicios públicos. En este contexto, el FUH sostuvo que el hospedaje comunitario será un componente central para que la derrama del Mundial se traduzca en beneficios tangibles para la población.
Asimismo, el organismo destacó que la capital cuenta con un ecosistema de hospedaje robusto y diversificado, con 51,455 cuartos de hotel registrados en DataTur y 26,536 estancias turísticas activas en plataformas digitales. Esta combinación permite absorber la demanda extraordinaria sin presiones adicionales sobre el mercado de vivienda, ya que las ETEs representan menos del 1% del total de viviendas de la ciudad.
Finalmente, el Frente reiteró su disposición a trabajar con autoridades, hoteleros, operadores turísticos y comercios locales para asegurar que la derrama del Mundial se distribuya de manera equilibrada y llegue a todas las comunidades. “El 2026 será una prueba para todos los sectores del hospedaje. Si trabajamos de manera coordinada, la derrama se repartirá mejor y la ciudad podrá convertir el Mundial en un verdadero motor comunitario”, concluyó mediante un comunicado el organismo.

