Cuando alguien dice que no entiende por qué la política en México parece inexplicable o surrealista, basta con mirar hacia Acapulco.
La ciudad que alguna vez fue el destino turístico más importante del país, que sobrevivió a huracanes, crisis de violencia y abandono institucional, y que uno esperaría estuviera gobernada por gente altamente capaz,
hoy tiene una alcaldesa que no sale de un escándalo para entrar en otro.
Su nombre: Abelina López Rodríguez, presidenta municipal morenista de Acapulco.
Conciertos millonarios en una ciudad con carencias
El primer gran escándalo llegó en mayo de 2023, cuando la alcaldesa autorizó un gasto de 3.7 millones de pesos para un concierto de Kenia OS.
De ese monto, 1.9 millones fueron directamente para los honorarios de la cantante, y 660 mil pesos para vuelos y traslados.
El evento, que se justificó como una “estrategia turística”, fue duramente criticado.
En ese momento, Acapulco enfrentaba problemas de inseguridad, servicios públicos deficientes y obras inconclusas.
Pero ese solo fue el comienzo.
El show millonario de los Aguilar
Meses después, el periodista Jorge García Orozco reveló que el concierto de la familia Aguilar —Pepe, Ángela y Leonardo— costó cerca de 9 millones de pesos.
Pepe Aguilar cobró 3 millones, Ángela 1.5 millones, y hasta Leonardo —el menos conocido— se llevó un millón.
A eso se sumaron gastos de lujo:
130 mil pesos en habitaciones de hotel cinco estrellas,
más de 700 mil en vuelos privados,
y 34 mil pesos solo en suites para los artistas principales.
Las críticas no tardaron.
Mientras la ciudad sufría por falta de agua, drenaje colapsado y calles sin reparar, el gobierno local gastaba millones en espectáculos.
Sesión de fotos: 300 mil pesos para su imagen
En 2022, apenas iniciando su mandato, López Rodríguez destinó más de 310 mil pesos a una sesión fotográfica y a 100 retratos oficiales con su imagen.
El contrato incluyó 30 mil pesos por la sesión, 230 mil por la impresión y enmarcado, y otros gastos menores.
Los retratos fueron distribuidos en oficinas del ayuntamiento, como si la prioridad de la administración fuera la autopromoción antes que los servicios públicos.
Las irregularidades millonarias
El escándalo más grave estalló en junio de 2025, cuando la Auditoría Superior del Estado presentó una denuncia por anomalías en el manejo de 898 millones de pesos destinados a obra pública.
La alcaldesa respondió con un amparo judicial y aseguró que todo era parte de una persecución política.
Minimizó el caso con frases como: “En Guerrero todo se puede” y “Lo demás es Guerrero negro.”
Sin embargo, el expediente sigue abierto y podría convertirse en el caso de corrupción más grande de su administración.
El collar del pueblo
Y por si fuera poco, ahora volvió a los titulares por una razón insólita.
Fue captada con un collar Van Cleef valuado en 227 mil pesos.
Cuando la prensa le preguntó, respondió:
“Me lo regaló el pueblo. ¿Qué culpa tengo de que el pueblo me ame?”
Una frase que ya es símbolo de esa mezcla entre cinismo y desconexión con la realidad que caracteriza a buena parte de la clase política mexicana.
El reflejo de un país
Acapulco, la ciudad que lo tuvo todo —glamour, turismo, historia—, hoy sobrevive entre corrupción, desastre y desconfianza.
Y su gobierno municipal parece un espejo de lo que muchos mexicanos sienten frente a la política:
una mezcla de asombro, impotencia y resignación.
Porque si algo muestra el caso de Abelina López, es que en México la línea entre el poder y el espectáculo ya casi no existe.

