En los próximos meses, la presidenta Claudia Sheinbaum presentará su reforma electoral. Entre sus puntos centrales está la reducción del número de legisladoras y legisladores plurinominales. A primera vista, puede sonar a una medida de ahorro o eficiencia, pero en el contexto político mexicano esta propuesta puede significar mucho más: la erosión de la pluralidad política.
Qué son los plurinominales y por qué existen
El Congreso mexicano se integra bajo dos principios: mayoría relativa y representación proporcional.
La mayoría relativa es simple: quien obtiene más votos en un distrito gana la curul.
La representación proporcional —el mecanismo de los “pluris”— se creó en la reforma electoral de 1977, impulsada por Jesús Reyes Heroles, para garantizar que las minorías políticas tuvieran presencia en el Congreso, incluso si no ganaban en las urnas distrito por distrito.
La lógica era clara: sin representación proporcional, un partido que arrasara en distritos podría quedarse con la totalidad de la Cámara, dejando sin voz a millones de votantes que respaldaron otras opciones. Los plurinominales fueron la llave para pasar del “carro completo” priista a un Congreso plural.
Un papel decisivo en la historia democrática
Los plurinominales permitieron que figuras históricas de la oposición llegaran al Congreso: Valentín Campa, Heberto Castillo, Rosario Ibarra de Piedra, Gilberto Rincón Gallardo. También hicieron posible que, en 1997, el PRI perdiera por primera vez la mayoría en la Cámara de Diputados, abriendo la puerta a una división real de poderes.
Incluso Morena se benefició de ellos: en 2015, con apenas 14 distritos ganados y el 8.4% de la votación, recibió 21 curules plurinominales. Hoy, ya en el poder, promueve su reducción.
El argumento oficial y sus vacíos
La presidenta ha dicho que los plurinominales “no hacen campaña” y que las listas nacionales “no son buenas” porque son decididas por los partidos. Sin embargo, especialistas señalan que:
- Los plurinominales sí representan votos: su “campaña” es la del partido completo.
- El problema no es la figura, sino las listas cerradas; en otros países, las listas son abiertas y la ciudadanía puede elegir a los perfiles.
- Reducirlos sin reformar el sistema de listas no resuelve la opacidad: solo reduce la pluralidad.
A quién beneficia y a quién afecta
Eliminar o reducir plurinominales favorecería al partido que hoy tiene más fuerza en distritos: Morena. Afectaría especialmente a partidos minoritarios, incluidos los aliados de Morena como PVEM y PT, que obtienen buena parte de sus curules por esta vía.
En términos prácticos, significaría sobrerrepresentar a la mayoría y dificultar que fuerzas emergentes lleguen al Congreso.
En un sistema con una autoridad electoral debilitada, menos plurinominales equivale a menos contrapesos.
Lo que está en juego
La historia es clara: sin representación proporcional no hay democracia plural. Los plurinominales no son un lujo ni un capricho; son el mecanismo que evita que el Congreso sea rehén de una sola fuerza política.
Reducirlos puede sonar popular, pero suprimir pluralidad es siempre el primer paso hacia un poder sin contrapesos.
La pregunta no es si los plurinominales deben existir, sino cómo mejorarlos: abrir listas, transparentar designaciones, vincularlos más con la ciudadanía. Quitarlos o reducirlos drásticamente es retroceder a un Congreso de partido casi único, algo que México ya vivió… y que costó décadas desmontar.

