Una nueva fricción diplomática se suma a la relación entre México y Estados Unidos.
    El Departamento de Transporte de EU decidió revocar 13 rutas aéreas desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), argumentando violaciones al acuerdo bilateral de aviación.
    La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó la medida, la calificó de “unilateral” y planteó que podría tener un trasfondo político.

    El origen del conflicto

    El Departamento de Transporte (DOT), encabezado por Sean Duffy, anunció el 28 de octubre la cancelación de 13 rutas actuales o programadas entre aerolíneas mexicanas y ciudades de Estados Unidos.

    Las afectaciones incluyen vuelos de AeroméxicoVolaris y Viva Aerobus desde el AIFA y el Aeropuerto Internacional Benito Juárez hacia destinos como Houston, Dallas, Los Ángeles, Nueva York, Chicago, Miami, Denver, Austin, Orlando y San Juan, Puerto Rico.

    Además, el DOT canceló todos los servicios combinados de pasajeros y carga (belly cargo) desde el AIFA, congeló nuevos permisos en el Benito Juárez y advirtió que podría prohibir el transporte de carga por aerolíneas mexicanas hacia EU en los próximos meses.

    Según Duffy, la decisión responde al “incumplimiento de México con el acuerdo de aviación de 2015”, al “traslado forzoso de operaciones de carga al AIFA” y a “restricciones injustificadas para aerolíneas estadounidenses”.
    “Hasta que México deje de jugar y honre sus compromisos, seguiremos haciéndolos responsables”, dijo el funcionario.

    La respuesta del Gobierno mexicano

    Desde Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum rechazó los argumentos del gobierno estadounidense y calificó la medida como una decisión “sin fundamento”.

    La mandataria anunció que instruyó al canciller Juan Ramón de la Fuente a comunicarse con Marco Rubio, secretario de Estado de EU, para sostener una reunión con autoridades del transporte estadounidense.
    El objetivo: revisar la resolución y buscar que se revoque.

    “No vaya a ser que haya un interés de otro tipo. Puede ser político o de apoyar a unas empresas frente a otras, incluso estadounidenses”, afirmó.

    Sheinbaum recordó que los puntos señalados por Washington —como el decreto que trasladó la carga aérea del AICM al AIFA y la distribución de slots— ya fueron respondidos oficialmente hace meses.

    También pidió a la titular de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece)Andrea Marván, analizar si realmente hay afectaciones a la competencia, como sostiene el Departamento de Transporte.

    Un conflicto que crece

    Esta no es la primera vez que el sector aéreo mexicano enfrenta sanciones de Washington.
    En septiembre pasado, el DOT ordenó la disolución de la alianza entre Delta Air Lines y Aeroméxico, al considerar que tenía “efectos anticompetitivos”.

    Antes, durante el gobierno de López Obrador, México fue degradado a categoría 2 en seguridad aérea, lo que limitó la expansión de rutas a Estados Unidos hasta su recuperación en 2023.

    Ahora, la nueva medida amenaza con afectar la consolidación del AIFA, uno de los proyectos emblemáticos del actual gobierno.


    Entre diplomacia y política

    La suspensión de rutas ocurre en un contexto de tensión comercial y electoral entre ambos países.
    Analistas apuntan que las acciones de Washington reflejan presiones políticas internas en EU y una relación cada vez más ríspida con la administración de Sheinbaum, que ha defendido la soberanía en temas de aviación y energía.

    Por ahora, el gobierno mexicano insiste en que la medida es injustificada y discriminatoria, mientras en Estados Unidos se sostiene que México ha incumplido el acuerdo aéreo bilateral.

    La disputa no solo se libra en los cielos:
    también en el terreno político y diplomático, donde cada decisión —incluso la cancelación de un vuelo—
    parece tener más peso del que se ve desde la pista.

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